• Valery Romanov

Volvieron

Autor: Ulises Chaparro


       Volvieron. Y no iban a volver mejores, lo sabíamos, se lo dijimos, se lo advertimos a todos y a cada uno de aquellos ingenuos que, bajo un sinfín de motivos abstractos, decidieron caer de nuevo en el populismo. Ese mismo populismo que se había ido en 2015 diciendo que teníamos menos pobres que Alemania cuando la realidad demostraba que teníamos 33% y nenes llorando porque tenían “hambre de agua”; ese mismo populismo que inauguraba por cadena nacional el mismo hospital, varias veces, pero que nunca lo llenaba; ese mismo populismo cuyos funcionarios se sacaban la corbata en modo patotero y rompían un diario en medio de una conferencia oficial, los mismos funcionarios que daban direcciones de médanos, que no habían terminado la secundaria mientras gozaban de sueldos inimaginables, esos mismos que mandaban a intervenir el INDEC, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (que llevó la firma del actual presidente del país cuando fue Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner) lo que desencadenó en años de estadísticas dibujadas a favor del gobierno de turno. Y sin embargo, a pesar de todo estos motivos y muchos más (no me alcanzarían las palabras ni la memoria para poder mencionarlos), el Argentino volvió al pasado.

      Pero ¿qué significa volver al pasado? Está muy claro que no hablamos de una cuestión de temporalidad, hablamos de una cuestión de moralidad. ¿Qué siente usted cuando ve que pusieron a un CHEF a cargo del Banco Nación? ¿Qué siente usted cuando ve que pusieron a un SOCIOLOGO como Subsecretario de Energía Nuclear? ¿Qué siente usted cuando ve que un personaje tan vergonzoso como Diego Brancatelli obtiene un cargo en el Municipio de Pilar? ¿Qué siente usted cuando ve que Aníbal Fernández está a cargo de Yacimientos Carboníferos Río Turbio? Si, el mismo Aníbal Fernández que había sido acusado de “narco” por Daniel Arroyo y Felipe Sola cuando estos integraban el Frente Renovador de Sergio Massa (hoy están todos bajo el mismo techo). ¿Qué siente usted cuando ve que AYSA pasó de estar presidido por un Ingeniero con un postgrado en Ingeniería Sanitaria a ser presidido por Malena Galmarini, cuyo único logro es ser la esposa de Sergio Massa? ¿Qué siente usted cuando ve que los mismos que lloraron ajuste durante cuatro años hoy aplauden que los jubilados estén pagando la fiesta? ¿Qué siente usted cuando escucha a los sindicalistas, los hombres más ricos y mafiosos de este país, pedirnos solidaridad? ¿Qué siente usted cuando observa como los organismos estatales se llenan, otra vez, de la militancia kirchnerista?

     En el camino electoral prometieron y prometieron, ¿Cómo puede ser que tenemos cientos de archivos en distintos medios de difusión de los últimos meses en lo que aparecen varios de los actuales funcionarios diciendo una cosa y hoy los tenemos haciendo todo lo contrario? ¿Cómo puede ser que tengamos grabado al actual presidente, en su momento candidato, en una entrevista con un periodista (amigo, por supuesto) diciendo que “el 10 de diciembre vamos a aumentar un 20% todas las jubilaciones” y luego hizo todo lo contrario? Y no solo que no las aumentó como había prometido, tomaron la decisión de achatar la pirámide previsional, eliminando la fórmula con la que los jubilados le estaban empatando (y casi ganando) a la inflación. No nos olvidemos de los artistas K (probablemente no sean dignos de llevar el titulo ‘artistas’), los cuales nos llenaron con su discurso amarillista y nos vendieron el “Con los jubilados no” con un video difundido por toda la oposición en su momento, ¿Dónde están hoy? No vi a ninguno quejarse de los 5mil millones de pesos que va a ‘ahorrarse’ el gobierno con este ajuste. Y la gran pregunta de todo este asunto: ¿Los lagrimales de Mirta Tundis serán selectivos? La recuerdo llorando en 2017 porque “los jubilados se morían de hambre” y hoy defiende este ajuste, no la veo peleando por los jubilados que van a perder poder adquisitivo con este nuevo régimen, en fin…estará preocupada por su sueldo como diputada por el Frente de Todos.

    Pero ojo, no todo fue volver al pasado, no al pasado cercano por lo menos, ¿Se acuerdan cuando Hugo Yasky pedía cláusulas gatillo en las paritarias y amenazaba con ir al paro? ¿Se acuerdan la conducta de Baradel durante estos últimos 4 años? Bueno, hoy se han vueltos señoritos conservadores (y estoy completamente seguro que NO FUE MAGIA): Yasky dejó de pedir clausula gatillo, aclarando que: "La cláusula gatillo genera una dinámica inflacionaria en la que siempre vamos a ir corriendo ir de atrás". Mientras que Baradel está al unísono de lo que plantea el Gobierno de Axel Kicillof, sin presentar objeciones, sin presentar reclamos, sin atenderle el teléfono a los docentes; No quiero ser mal pensado, pero… ¿tendrá algo que ver con el nuevo cargo que tiene su esposa? La respuesta está en la pregunta.

      Y como ellos volvieron, no podía dejar de volver el fascismo: a principios de mes trascendió que el Presidente analiza una ley para penar a quienes nieguen las desapariciones de la Dictadura. Un momento, es decir, ¿Nos quieren obligar a decir en voz alta un número que sabemos que no fue real y que tengamos que aceptarlo como una verdad absoluta? Señor Presidente: es, posiblemente, una de las ideas más fascistas que escuché en toda mi vida, Joseph Goebbels estaría orgulloso.

    No me puedo olvidar de Martín Caparrós y compañía, el famoso ‘Consejo Federal Argentina contra el Hambre’, quien tuvo la delicadeza de llamarnos ‘trolls’ a los ciudadanos que le hicimos una simple observación: mientras usted está preocupado por lo que hace o lo que no hace el ex presidente ya hay 8 niños wichis muertos por desnutrición en la provincia de Salta. No solo nos molesta que usted esté integrando esa mesa, sino que también que no cumpla con el rol para el cual fue asignado, estar sentado en ese lugar es mucho más que hablar con Narda Lepes, pedirnos que tomemos agua y después poner Coca-Cola, Vino y Cerveza en los Precios Cuidados.

Todavía no pasaron ni tres meses y ya se siente cómo nuevamente están construyendo impunidad y destruyendo los pequeños pero importantes avances que tuvimos estos últimos 4 años, y no hablo solo de corrupción (ojalá el único problema del Kirchnerismo fuese la corrupción), hablo, también, de la infección cultural que vienen llevando a cabo en cada rincón de nuestra sociedad desde hace décadas. Primero con la doctrina peronista y posteriormente, en su mutación más peligrosa, el Kirchnerismo.

     ¿Qué siente? Yo le voy a decir lo que usted siente: volver al pasado. Pero esta cuestión, como mencioné anteriormente, no es una cuestión de temporalidad, es una cuestión que trasciende las barreras del tiempo, es una cuestión que impacta en nuestra cotidianeidad, parece como si esa idea de tener un país normal, una República, un lugar en el que bien sea premiado y el mal sea castigado sea, por momentos, una utopía.

     Me criaron diciéndome que todos los políticos eran iguales, que la Argentina estaba destinada a vivir en un pozo, que no podíamos salir de este eterno bucle en el cual el mal siempre terminaba triunfando e imponiéndose por sobre el bien. No me conformo, no me puedo conformar con haber apoyado al primero gobierno no peronista en haber terminado el mandato, yo quiero más, quiero un futuro, quiero que mis hijos y mis nietos no tengan que dar esta batalla. Si ellos van por todo, nosotros tenemos que ir por todo también, nuestra causa es la más noble de todas, ¿Por qué no dar pelea? Esta es la batalla más importante de nuestra historia, es la batalla de nuestras de vidas.


Hagamos lo que sea necesario.

Volvieron, ¿y qué podemos hacer? Todo o nada.

Yo voy a hacer todo.

Por la República.

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