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  • Valery Romanov

El Sistema de Apartado Étnico en Ruanda y las Fallas de las Organizaciones Internacionales

El genocidio ruandés representa

uno de los mayores fracasos de la comunidad internacional


Introducción:


     El genocidio que se ejecuto en el año 1994 en Ruanda, representa uno de los mayores fracasos para la Organización de Naciones Unidas y la comunidad internacional. Lo sucedido en el país africano es un ejemplo de la falta de voluntad por parte de la comunidad internacional para conseguir los objetivos principales determinados en la carta de la institución de la primera.

        Los resultados de la pasividad por actores externos a Ruanda no solo puede notarse en el resultado final de muertes civiles y militares sino en los problemas a corto, mediano y largo plazo que han nacido a raíz del genocidio y posteriores enfrentamientos que continuaban azotando la tranquilidad en toda la región. A corto plazo podemos hacer referencia a las violaciones, torturas y muertes de cientos de miles de ciudadanos ruandeses, a mediano plazo el desplazamiento de refugiados tutsi y hutu hacia Zaire, Burundi, Tanzania, Kenia y Angola. Mientras que a largo plazo me refiero que, para muchos de los sobrevivientes del genocidio de 1994, ¨Ruanda para ellos se ha convertido en otro lugar, desconcertado a través de su experiencia de desplazamiento forzado¨1, Ruanda es ahora una tierra prohibida¨1. ¨Ruanda es una herida que no se curará¨3, es la imagen que muchos sobrevivientes tienen respecto a su país natal. ¿Podremos, como comunidad internacional, verdaderamente comprometernos a dar lo mejor de nosotros para evitar que un pueblo no vuelva a sentirse un extraño en su propio hogar?, ¿Podremos comprometernos a evitar crímenes de ilesa humanidad?, ¿Las grandes potencias podrán prometer no volver a mirar hacia otro lado cuando se necesite de ellos?


        Desde el punto de vista del institucionalismo, los actores tienen interés en mantener reputaciones. Es decir, para el institucionalismo la reputación es un medio para garantizar la maximización de utilidad material tanto financiera, comercial y de seguridad. Mi pregunta es, ¿durante el genocidio de 1994, a las instituciones internacionales, es decir a los gobiernos poderosos, tan alta estima le tenían a su reputación como para no intervenir o no eran conscientes del rechazo global que su inactividad provocaría? O aun peor, eran conscientes pero, es posible ¿Qué a nadie le importara realmente lo que ocurría en Ruanda?



Desarrollo:


    ¨Las instituciones hacen posible la cooperación generando y distribuyendo información de manera simétrica entre los Estados sobre el cumplimiento de los acuerdos adoptados por parte de todos los Estados involucrados. Al contar con información confiable y suficiente sobre el comportamiento de sus pares, los Estados participantes en un acuerdo pueden premiar o castigar¨4. En 1994, el Estado de Ruanda, le otorgaba a las instituciones internacionales un papel relevante e importante en su política exterior, como demostración de fe hacia ello, su presidente Juvenal Habyarimana firmó un tratado de paz con la intención de ponerle fin a los enfrentamientos militares y civiles dentro de su propio territorio. Pero ¿cuál seria el paso a seguir cuando las instituciones del propio país no funcionan como corresponden?, ¿Qué debería hacer la comunidad internacional cuando su presidente es un dictador y realmente no tiene en sus planes el correcto funcionamiento de las instituciones?, si realmente ese es su fin, ¿debería renunciar a un gobiernos donde se encuentra como presidente ilegitimo y dictador?


      Tras el derrocamiento del gobierno dictatorial en Julio de 1994, la restauración del Frente Patriótico Ruandés en el poder, se presento una nueva emigración intensiva de 2 millones de personas que pasaron a ser refugiados. Llama la atención la gran cantidad de hutus que prefirieron huir con la única finalidad de escapar ante una posible reanudación de los combates y por temor a la venganza del FPR que avanzaba.


       En 1994 los campos de refugiados, especialmente el de Goma en la provincia de Kivu de la zona oriental de Zaire, se transformaron en focos de insurrección que albergaban a miembros de las Fuerzas Armadas Ruandesas y a integrantes milicianos de la Interhawe que participaron activamente en el genocidio. Aquí nos encontramos ante la hipocresía no solo de las Naciones Unidas, que eran conscientes de que genocidas se encontraban dentro de su campo de refugiados y bajo su protección, sino tambien que desde el punto de vista del institucionalismo, las instituciones buscan premiar a su socio confiable y busca castigar a quien no actúa de modo correcto. ¿Cómo se puede confiar en una institución internacional que protegió en un comienzo, quizá sin saber, a genocidas, pero sino que luego de tener conocimiento sobre ello, decidió continuar dándole protección en el mismo campo donde se encontraban las personas que sufrieron su poder? En este caso, que debía importar mas ¿el bienestar de los realmente refugiados o de aquellos que pretendían necesitar refugio para cuidar su propio pellejo de ser juzgados por sus crímenes?


       Otro suceso que me resulta muy dificil de creer que ha ocurrido es Francia. En 1994 era uno de los Estados poderosos que debía por obligación proteger a la población que se encontraba siendo masacrada por machetes, violada y torturada por los militares y la rebelión Interhawe, pero en su lugar Francia abastecía de armamento a los hutus que estaban en el poder y los principales responsables del genocidio. Parte de esta intromisión tambien se debió a la Operación Turquesa que realizo Francia como “una supuesta intervención humanitaria en el oeste de Ruanda, la cual era un acto político que permitió asegurar la introducción territorial del régimen genocida derrotado.


       El Secretario General de las Naciones Unidas en turno reportó que en Noviembre de 1994 aproximadamente 230 lideres políticos ruandeses estaban en Zaire, ejerciendo la espera de los refugiados a través de la intimidación y del apoyo del militar personal y los miembros de la milicia en los campamentos. Los genocidas utilizaban a estas instituciones (organizaciones de ayuda a militares) para reforzar su posición frente a los civiles.


       En Diciembre de 1995 Paul Kagame, ex líder del Frente Patriótico Ruandés y ministro de defensa en turno, pedía nuevamente a la comunidad internacional la intervención de ésta para entrar en los campos y tomar el poder político y militar, de lo contrario combatientes hutu se prepararían para atacar y entrar en una nueva guerra. Sus pedidos de ayuda, como desde que comenzó el genocidio, fueron ignorados. Lamentablemente Médicos sin Frontera al encontrarse sin apoyo internacional debió dar fin a muchos de sus programas en noviembre de 1994 y se retiro por completo en Julio de 1995 debido a sus intentos fallidos por mejorar la situación5.



¿Por qué la comunidad internacional no actuó

cuando tenia la obligación y el deber de hacerlo?


    Podemos pensar que los actores involucrados de manera directa e indirecta han demostrado el gran fracaso que Ruanda representó para las Naciones Unidas para mantener la paz y la seguridad mundial. Por consiguiente, se ha dudado de la autoridad del Consejo de Seguridad y de la efectividad de las misiones de mantenimiento de paz de la institución.

     El General canadiense, Romero Dellaire, quien fue comandante de la Misión de Naciones Unidas para Ruanda, dijo que el genocidio podría prevenirse6. Pero la falta de voluntad política de los principales actores como de las potencias en cuanto a la aplicación de medidas coercitivas que confiere el capitulo VII de la Carta de Naciones Unidas, propiciaron la inacción por parte de estos, antes y durante el genocidio.


     Las fuerzas de las Naciones Unidas impidieron los esfuerzos por parte del Frente Patriótico Ruandés para hacer frente a los genocidas que se albergaron en los centros de refugio, con lo que se protegía de la captura a los perpetradores del genocidio. La zona humanitaria que se estableció se convirtió en un refugio para los genocidas, lo que tuvo un severo impacto en la estabilidad de la región en los años posteriores.


       La inactividad se disfrazó con la excusa de que no se tenían los recursos necesarios ni el conocimiento claro de la situación. Sin embargo, las evidencias estaban ahí.

       El problema que se presenta al no actuar de manera tajante en situaciones donde hay indicios de que se esta ejecutando un genocidio no solo enfatiza en las miles de vidas humanas que se pierden sino tambien obstaculiza la seguridad y la paz internacionales. Naciones Unidas al aprobar la Convención para la Prevención y la Sanción del delito de genocidio y la Declaración de los Derechos Humanos al final de la Segunda Guerra Mundial, así como establece un órgano como el Consejo de Seguridad que tienen la capacidad de recurrir a la fuerza en ultima instancia para lograr cumplir los objetivos de la institución, constituyo un hito en la historia pues proclamaba el nacimiento de un sistema Estado-nación que se regiría por el reconocimiento humano y la seguridad colectiva. Por ello, el no intervenir cuando existe evidencia de que un Estado esta preparando una maquina genocida como ocurrió en 1994 en Ruanda, pone en riesgo ¨la preservación y la ampliación del orden global estable amenazado por la falla de las potencias para cumplir con las responsabilidades bajo la Carta de las Naciones Unidas¨7.


      Me gustaría finalizar esta sección con una frase dicha por Russet en 1991, ¨los derechos humanos, en si, se convirtieron en una parte formal de las relaciones internacionales cuando Estados importantes creyeron que los derechos humanos universales afectaban sus propios intereses¨. Entendiendo, espero erróneamente, este dicho, debo razonar que los Estados internacionales solo actúan en materia de derechos humanos, únicamente cuando sus intereses se encuentra afectados, de otro modo, ¿esta bien permitir un genocidio en, por ejemplo, Ruanda si mi país, población o intereses no se encuentran afectados por lo sucedido allí?, ¿ello justifica mi pasividad? ¿Cuándo mis interes no se encuentran afectados, un Estado puede olvidar que su firma figura en Convenios para evitar genocidios, violaciones y torturas a otros países o mi promesa de recurrir ante ayuda de países que lo necesitan?




Conclusión:


      Me resulta muy dificil finalizar este trabajo y escribir la siguiente conclusión siendo objetiva ya que no soy una defensora de las Instituciones Internacionales, me cuesta no solo defenderlas sino creer en ellas luego de leer un caso como el genocidio en Ruanda. Este caso no representa la primera oportunidad donde las Organizaciones Internacionales y los grandes poderes han fallado, a mi parecer conscientemente, simplemente porque no tenían intereses económicos o políticos en el país, olvidando que sus ciudadanos eran personas y dependían de su protección y accionar para sobrevivir, pues si ese es el caso, para evitar el genocidio ante los llamados de alertas antes de que comenzara o los incansables pedidos de ayuda durante la masacre. Simplemente, no apunto a que podrían haber hecho mas, sino a que podrían haber hecho algo.


       Tiempo después, su inacción fue justificada con erróneos motivos diciendo que no eran conscientes de lo que ocurría, algo sumamente falso, pero en las declaraciones posteriores o durante el suceso en 1994, siempre tuvieron cuidado de no utilizar la palabra ¨genocidio¨. Su utilización no solo significaba que eran conscientes de lo que realmente ocurría en Ruanda, sino que tenían el deber de intervenir. La falta de acción por parte de la comunidad internacional no significo que el genocidio estuviese ausente.


       A comienzos de 1996 los insurgentes continuaban operando en grandes grupos y se presentaron asesinatos contra oficiales y civiles tutsi. En julio, la insurgencia proveniente de los campos de Zaire masacro a población tutsi en tres diferentes territorios.


       El gobierno ruandés, ante sus muchos intentos en lograr la ayuda e intervención de las organizaciones internacionales con motivo de eliminar la amenaza que representaban los extremistas en los campos de refugiados, se vio obligado a adiestrar y armar a jóvenes tutsi congoleños para cumplir tal objetivo.


       Uno de los resultados inmediatos por parte de la comunidad internacional tras la caída del régimen genocida en julio de 1994 fue la creación del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. La misma tenia la intención de lograr el apaciguamiento en el país, así como mantener la paz en la región. Ante esta situación Ruanda declaro abiertamente que se encontraba totalmente insatisfecha a esta decisión por los siguientes motivos:


   I. La corte se iba a enfocar, exclusivamente, en los actos que se cometieron en el genocidio de 1994, pero no en meses anteriores donde se llevo a cabo la planificación o las masacre en pequeña escalas que tuvieron lugar poco tiempo después de finalizado el genocidio.


     II. Tanto la sala de apelaciones como el fiscal, eran pertenecientes al tribunal de este  país, lo cual ponía en riesgo no solo si eficacia sino tambien su imparcialidad respecto a lo ocurrido.

     III. Ruanda se oponía a que las personas condenadas fueran encarceladas en países terceros.

    IV. El sistema de justicia en Ruanda ejerce la pena de muerte, por tal motivo desaprobó la ausencia de la pena de muerte como condena.

     Desde el punto de vista del institucionalismo el buscar castigar a los que cometen crímenes universales, puede, bajo ciertas circunstancias, no solamente no contribuir a la estabilidad, sino poner en riesgo procesos de negociacion de la paz o afectar las capacidades de gobiernos nuevos para mantener la estabilidad tras proceso de transición. Ruanda es un claro ejemplo de lo cierto que resulta ser. Citare un ejemplo que aclarara mejor mi idea de que Ruanda es un caso excepcional y a pesar del castigo en pena de prisión que se le ha impuesto a varios de los responsables del genocidio de 1994, su población no puede olvidarlo y seguir adelante.


¨Es una cuestión de tiempo antes de que aquellos que han traicionado a

Ruanda enfrenten consecuencias… no se puede traicionar a

Ruanda y salirse con la suya. Hay consecuencias por traicionar a tu país¨.

Paul Kagame, actual presidente de Ruanda desde 2000.


      A ojos de las Naciones Unidas se hizo justicia con los responsables, pero la sociedad ruandesa señala que no se ha hecho justicia dado a que el proceso de justicia demoro muchos años, mucha burocracia y no todos los culpables han sido llevados ante la justicia. Mientras que para la población Ruanda es la tierra de lagrimas y la tierra de los muertos.


En mi opinión, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda fue creado para alivianar la conciencia de la comunidad internacional.

     A modo de cierre, opino que para que la teoría institucionalista pueda ser aplicada a Ruanda se deben tener instituciones fuertes con una clara separación del poder del país, lo cual tendrá como resultados el aumento de la confianza de sus ciudadanos y Estados extranjeros hacia el país. La sociedad pos-genocidio necesita una verdadera democracia y justicia para rehabilitar y fortalecer nuevas formas de administrar los aspectos civiles y políticos para llegar a una distribución equitativa del poder. El Gobierno de Ruanda, la comunidad internacional, incluyendo Naciones Unidas y la Unión Africana deberán realizar nuevos acuerdos y políticas para construir una comunidad mejor, lograr alcanzar la estabilidad, seguridad y paz en el territorio, para lo cual deberán trabajar arduamente para eliminar potenciales causas de conflictos en un futuro. Como Montesquieu dijo: ¨los que tienen poder, tienden a abusar de él¨.




Notas y Bibliografía:


   1. ¨Mas que un país de genocidio¨, recuperando Ruanda en los escritos de    

Scholastique Mukasonga, por Nicki Hitchocoot. Universidad de St. Andrews.

   2. Idem.

   3.Idem.

   4. Los derechos humanos en y desde las relaciones internacionales de Amaya.

   5. Historia en imágenes, ¨Guerra en los Kivus desde 1993-2008¨. Estado Critico (2008

12/marzo/2009):http://www.condition-critical.org/es/photo-timeline/?nggpage=4

    6. BBC, ¨De Ruanda a Darfur¨

   7. Edward A Kolodziej, ¨The Great Power and Genocide: Lesson for Rwanda Program in

Arms Control, Disarmament, and International Security.

   8. Hacer justiciar en tiempos de transición. Cesar Garivatio y Meghan Morris. Editorial

Siglo Veintiuno.

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