• Valery Romanov

¿Cómo reconstruir un orden social?


Si la contingencia se transforma en un problema cotidiano significa que nunca podemos estar suficientemente seguros del comportamiento de otros.


      Generalmente, cuando el desorden ¨domina¨ gran parte de la sociedad siente que

algo realmente elemental falta, lamentablemente no sabe qué. Basta con mirar países en el pasado que se han encontrado en guerra, en crisis humanitarias son pocos los que mantienen el orden cuando el país, la ciudad donde se encuentran viviendo se encuentra sumergida en la corrupción, el caos y la violencia social. Personalmente considero que es correcto decir que el desorden es multifacético, por ende, el restablecimiento del orden también debe serlo.

      La autoridad militar, policiaca y del Estado es fundamental en toda sociedad, a través de estas tres herramientas es como la población, la gran mayoría al menos, expresa su voluntad. Entonces el primer paso para lograr reconstruir un orden social en una población, en una ciudad y en un país donde hubo solo caos es implementar una acción ordenadora, no solo es tener poder sino saber utilizarlo del modo correcto y menos dañino, seria lo ideal pero no siempre real, hacia nuestra población.


      Hay grandes tipos de desorden, algunos de ellos son: obscenidad pública, el abuso

de autoridad, el ocupar un cargo publico o privado cuando uno no es idóneo y/o designar a alguien no idóneo, la estafa, el incumplimiento de los deberes del funcionario público, la entrega de facultades extraordinarias al poder ejecutivo, el abandono de persona, la extorsión, la malversación, el soborno, la calumnia, la intervención del servicio publico, la corrupción de menores, la explotación y trata de personas, la destrucción de propiedad privada y publica, el maltrato animal, el maltrato hacia personas jóvenes o adultas, estas son algunos de los tipos de desórdenes cometidos por el gobierno y la población y, obviamente, todos son tolerados y no sancionados y cuando lo son, la condena resulta ser patética.


     Estos desórdenes, que se retroalimentan entre sí, pueden y deben sancionarse con

la ley pero eso sólo es posible si la autoridad lo hace. ¨Si la autoridad es usurpada por el desorden, no hay forma de restablecer el orden¨. Ante esta situación resulta imprescindible recuperar la autoridad, y con esto el control.

     El segundo paso, uno muy importante sería movilizar a una gran parte del pueblo, es decir, el ordenamiento comienza por la política y la política empieza por la voluntad de movilizar a cada una de las personas de la sociedad. La toma del poder exige mucha fuerza y mucha gente también. Entonces, para comenzar una movilización debemos comenzar por la clase culta de la misma, donde la decisión de cada uno resulta de gran importancia.


    Llegar al orden social es una ecuación dificil de resolver. Los humanos son seres individuales y sociales a la vez. Si cada individuo viviera en un planeta no tendría problemas con nadie más. En el otro lado del espectro, si todos fuéramos parte de una mente grupal, no habría lugar para necesidades individuales. Pero el ser humano es ambas a la vez. Para llegar a un orden social, la gente, o al menos su mayoría, necesita coordinar sus acciones y luego cooperar en conjunto para llegar a un objetivo en común.

     El desafío de comportarse cooperativamente es que esto conlleva costos individuales. Todos creen que es bueno gastar más dinero en educación, pero nadie quiere pagar más impuestos. A su vez, hay individuos que generan los desordenes ya mencionados: robar, contaminar, corromper. A estos no les importan las consecuencias de sus acciones sobre el grupo. Algo más se necesita para llegar a un orden social y que éste sea mantenido; la gente debe aprender a vivir productivamente entre ellos, y eso significa que deben ayudar más de lo que deben lastimar. Las sociedades más ordenadas socialmente lo logran manteniendo la cooperación a lo largo de un tramo importante de tiempo.


     A veces los grupos humanos pueden llegar a altísimos niveles de orden social. En el atentado del 9/11 la ciudad de Nueva York podría haber caído en el caos más absoluto, sin embargo eso no sucedió. La gente se coordino y coopero entre sí para lograr un objetivo mayor: ayudar a la mayor cantidad de victimas posibles y cuidarse entre sí.

      Como paralelismo podemos observar la sociedad argentina en el famoso Corralito del 2001: muertes, saqueos y enfrentamientos armados. Una sociedad completamente fracturada, no coordinada y no cooperando socialmente.


     Sociedades con altos niveles de orden social son capaces de controlar el crimen, proveer educación, prevenir guerras, limitar el terrorismo, mejorar la salud publica y tener políticas acordes para prevenir el calentamiento global. También estas sociedades pueden limitar las libertades individuales. A veces más control no es necesariamente mejor, y llegar a altos niveles de orden social requiere de grandes costos a la libertad individual. Creo que a nadie le gustaría vivir en una sociedad de hormigas o abejas, en la cual muchas son sacrificadas en pos del bien mayor. Es por eso que la ecuación del orden social es tan dificil de resolver.

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